
Dije lunar
El concepto de diseño de la pieza fue la volumetría y el aprovechamiento de los espacios interiores para aportar color por medio de telas de diversos tonos. La gran versatilidad cromática de este dije esférico permite combinarlo con el tono de la prenda elegida.
Anillo ábaco
La consigna de diseño fue el movimiento, de modo que la cuenta de malaquita puede desplazarse y girar sobre su eje con el movimiento de la mano. Estos movimientos permiten siempre una vista distinta del veteado tan atractivo en esta gema.
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Un osado y glamoroso diseño suave al tacto y llamativo a la mirada.
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Volumen y espacio determinados por una superficie entera.
La consigna de diseño de este anillo fue la versatilidad, puesto que girándolo en torno al dedo puede exhibir dos secciones con motivos distintos.
Joyas de Audrey Hepburn
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| Vista inferior |
Anillo doble
La consigna de diseño de este anillo fue la versatilidad, puesto que girándolo en torno al dedo puede exhibir dos secciones con motivos distintos.
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| Sección angular |
Esta sección del anillo luce una flor calada sobre una forma angular dando la apariencia de un anillo cuadrado.
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| Sección redonda |
Girando la pieza puede lucirse el otro motivo, una onda de apariencia compacta, desarrollada sobre la sección circular.
Joyas de Audrey Hepburn
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| Paul en Tiffany visita el glamoroso mundo de Holly |
Es más que un amor imposible. En Desayuno en Tiffany es Ms. Holly Golitly -esa muñeca escurridiza persiguiendo la quimera del oro- cuyo mayor interés es la joyería Tiffany de la Quinta avenida. Huyendo de una realidad dolorosa, buscando atrapar a un millonario que cumpla todas sus fantasías, se topa con Paul Varjak (J.Peppard), un ignoto escritor mantenido por su millonaria amante que busca abrirse paso entre los escritores de New York. Aquí la antítesis entre las joyas y las letras queda suspendida mágica y fugazmente. Entonces es amor.
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| Holly en el críptico mundo de Paul: la biblioteca de N. Y |
Una adaptación más que libre de la obra homónima de Truman Capote. La novela es una obra genial. Sustentada por los personajes, al terminar de leerla uno no puede recordar el argumento, pero el genio de Capote nos deja la vivencia de haber conocido a Holly personalmente y de haber caminado con ella entre los escaparates de Tiffany. Mágicamente, aún después de haber cerrado el libro, todavía sentimos su perfume en el aire, .





















